Archive for October, 2008
.Esplendor en la hierba.
“What though the radiance which was once so bright,
be now for ever taken from my sight,
though nothing can bring back the hour
of splendour in the grass, of glory in the flower;
we will grieve not, rather find
strength in what remains behind;
in the primal sympathy
which having been must ever be;
in the soothing thoughts that spring
out of human suffering;
in the faith that looks through death,
in years that bring the philosophic mind.”
“Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos, pues encontraremos
fuerza en el recuerdo,
en aquella primera simpatía
que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre,
en los sosegados pensamientos que brotaron
del humano sufrimiento
y en la fe que mira a través de la muerte,
y en los años, que traen consigo las ideas filosóficas.”
En este precioso otoño no puedo olvidar éste pellizco de un famoso poema de William Wordsworth de traducción algo compleja pero entendible. Terrible anhelo, bellas palabras, intensa emoción, escalofrío romántico en estado puro, poema lleno de esperanza frente al olvido de nuestras conciencias, de nuestro íntimo ser, de nuestras acciones vitales al llegar el incómodo destino que nos aguarda a todos nosotros. Recito mentalmente una y otra vez sus estrofas contemplando un furioso cielo rojo de otoño, unos dorados árboles esperando el manto frío del invierno, unas gentes sin tiempo alguno para recibir el cálido aliento de una sensata conversación, de una dulce mirada, de una leve caricia. Y no llegamos a entender que la vida discurre sin pausa, tenazmente apremiada por el tránsito del tiempo.
Ante el olvido, tenemos el recuerdo que hace brotar de nuevo las perdidas vidas ajenas, los sentimientos solo humanos que redimen sin temor nuestras más injustas omisiones.
"Gracias al corazón humano, por el cual vivimos,
gracias a su ternuras, a sus alegrías, y a sus temores
la flor más humilde, al florecer, puede inspirarme
ideas que, a menudo, se muestran demasiado profundas para las lágrimas.”
.Tonterías.
Este fin de semana he estado ordenando y revisando papeles antiguos, muy antiguos. Han aparecido, para mi alegría, notas, dibujos, escritos de mi época de sano y contento colegial. Y no he podido resistirme a ello, lo siento; os recuerdo la famosa relación de parónimos del, entonces lejano, gobierno japonés:
Presidente: Mikago Intumare
Vice-Presidente: Tesako Tumoto
Secretaria general: Tokiski Memanda
Ministro de Asuntos Exteriores: Lakosa Tajodida
Ministro de Ejército: Nitiro Nitirito
Ministro de Aire: Simikaigo Meskoño
Ministro de Marina: Popoko Mahogo
Ministro de Trabajo: Kepenke Tupare
Ministro de Abastecimientos: Nikomo Nikago
Ministros de Hacienda: Mikedo Kontodo y Tupone Yosako
Ministro de Información: Niselo Kepasa
Ministro de Vivienda: Tekito Kasita
Ministro de Comunicaciones: Taparato Tarroto
Ministro de Economía: Mikedo Contodo
Ministro de Vivienda: Tikito Tucasa
Ministro de Sanidad: Midedo Tapocho
Ministro del Interior: Nokero Kakita
Ministro de Defensa Civil: Tepego Patada
Ministro de Transporte: Mimoto Ezuzuki
.Vientos del pueblo.
“Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.”
Como bien decía en su bellísimo poema Miguel Hernández. Vientos que rugen en cabelleras de nobles y vasallos, de pobres y adinerados, de amores cargados y de humos de mil batallas. Azotan melenas y raspan calvas de muy distinta condición. Airean la peste y el olor malo de las malas gentes. Engordan velas luminosas de barcos espléndidos, marean molinos de eso mismo, de viento, de los pocos que restan por admirar. Y ayudan con su imprevisible vaivén a esparcir semillas y venturas o a arrasar esperanzas. Aunque a veces se porten no todo lo bien que uno desearía, el viento proporciona una función natural de limpieza de miasmas y podredumbres, esto es, arrastra sin permiso ni distinción todo lo que encuentra a su paso. Y unas veces con el leve empuje de la brisa y otras veces el terrible empellón del huracán, llevándose tras de sí vidas humanas, la inmensa mayoría pobres de bolsillo. Sirve de cómoda autopista para aves, insectos, semillas y aviones, aviva llamas, retuerce árboles centenarios, modela paisajes, proporciona energía gratuita y hace volar cometas…
El viento es un fenómeno meteorológico producido por desplazamientos de masas de aire entre zonas de diferente presión atmosférica, aunque en vientos locales intervienen otros factores. Pero dos son los principales: diferencia de presión y diferencia de temperatura entre masas de aire. Estos desplazamientos son, por convenio, horizontales, llamándose corrientes a los desplazamientos verticales de masas de aire.
A escala planetaria los vientos se agrupan en tres zonas de circulación constantes: alisios, contralisios y circumpolares. Si hablamos de vientos a escala continental, el ciclón es su denominación genérica y cambia de nombre a tifón si su formación y recorrido geográfico se desarrolla en el Océano Índico y Océano Pacífico y a huracán en el Mar Caribe (Océano Atlántico); el tornado es la versión terrestre y reducida de él, a menor escala pero también destructivo y de trayectoria muy impredecible.
Los nombres propios de vientos con componentes estables son muy variados y muchos de ellos evocadores de aventuras sin fin, unas buenas y otras no tanto: Galerna, Poniente, Vendaval, Tramontana, Leveche, Mistral o Cierzo, Xaloc, Abrego, Solano, Matacabras, Moncayo, Galleo, Siroco, Simún, Terral, etc.
Luego de estos nombres propios existen nombres locales de vientos que azotan elementos tan pequeños geográficamente como los molinos, de viento, claro. En sentido horario se van nombrando de la siguiente manera según su procedencia: Barrenero, Matacabras, Solano alto, Solano fijo, Solano hondo, Mediodía, Abrego hondo, Abrego fijo, Abrego alto, Moriscote, Toledano y Cierzo. Y las velas del aspa de los molinos manchegos obedecen fielmente a cada uno de sus forzosos compañeros. Y en algunas regiones se pueden contabilizar hasta treinta nombres diferentes que podemos ver en la foto de su particular rosa de los vientos, por ejemplo en la Provenza francesa: Auro, Calamandrin, Ventas, Marinas, Levantas, Bousquiero, Revèsso, Manjo-Fango, Cers, Galerno, Narbounés, Loumbardo, Fouis, Cantaleso, Labé, Garbin, Fouis, Lavagno, etc. A eso se llama precisión.
Y para Eolo, rey de los vientos, los vientos principales tenían las siguientes cualidades:
Bóreas, viento violento del norte, raptor de doncellas; Céfiro, viento del oeste, trae la primavera y su hijo es el Arco Iris; Notos, viento del sur, el indeciso, impredecible; Euros, viento del este, el cruzado, el que guía los rayos del sol.
Y continúa la relación con otros vientos muy internacionales: Bora, viento muy frío que recorre el mar Adriático; Vardarac, viento muy frío que se desarrolla en el golfo de Salónica; Papagayo en Costa Rica y tehuantepecer cuando llega hasta el sur de México; Etesio o Maltemi, en Turquía; Pampero, viento predominante de Argentina y Uruguay; Sonora, viento desértico de California; Brickfielder, viento australiano; Elefanta, Viento propio del suroeste de la India; Khamsim, muy caluroso y seco de Egipto; Bayomo en Cuba. La relación sería muy extensa y las descripciones de cada uno la podemos encontrar en la Web sin problemas.
Esto no tendría fin, aunque existe un viento muy leve y cálido, suave y húmedo, procedente del éxito de la vida ante las circunstancias, el viento del aliento, impulso vital, emanación, exhalación, estímulo o inspiración.
Siempre que no comamos ajos…
.Elvium Preslium.
La noticia apareció este verano, pero ahora se va a realizar la subasta y aviso por si queréis participar en ella: el 15 de octubre en la casa de subastas Bonham’s de Londres.
El coleccionista australiano Graham Geddes pone a la venta, entre otros objetos, una acrotera de mármol del siglo II de nuestra era descubierta al lado de un sarcófago romano. Parece otro caso de oopart procedente de tantos y tantos ridículos descubridores de misterios. Pero no, es real; y sí, es él, el irrepetible Elvis Presley, el rey del Rock & Roll. O eso es lo que poderosamente parece: tupé anti-gravedad, barbilla adelantada, frente inmensa, ojos pequeños, melena rizada… parece increíble el parecido de éste apuesto romano que está casi dispuesto a cantar el famoso estribillo Auanbabuluba Balambambú… y más increíble parece el moderno trabajo realizado por el escultor sobre éste trozo de mármol beis claro de apenas poco más de un palmo de altura, un artista adelantado a su tiempo, hoy en día estaría trabajando como un reputado dibujante de manga.
Más detalles (características y fotos) y detalles de la puja en: “a Roman marble acroterion”. Ánimo.
.Frasecillas.
No soy muy partidario de llenar escritos con referencias de frases del filósofo o pensador de turno; en muchas ocasiones adornan un texto poco elaborado o meditado e incluso pueden descubrir la falta de ideas del escritor. Será un manía mía pero es algo parecido a esas imágenes de personajes ilustres realizadas con un fondo de una inmensa y poderosa librería como queriendo arropar el saber del susodicho intelectual. Creo que, a veces, debemos expresar nuestras ideas o inquietudes, nuestra sabiduría o curiosidad delante de una pared en blanco, como todo escritor hace delante de un folio en blanco…
Pero reconozco el valor de determinadas frases, su originalidad, ironía, inteligencia o sencillez a la hora de describir la forma de actuar y reaccionar del ser humano en multitud de situaciones. El otro día, leyendo una reseña cinematográfica, apareció una frase dicha por el actor John Malkovich a propósito de la presentación de la película de los hermanos Joel y Ethan Coen titulada “Burn After Reading”. La frase es la siguiente:
“Todos llevamos un idiota dentro que va creciendo y prosperando”
Es cierto. El potencial que tenemos los seres humanos recién paridos para prosperar en la vida es, aproximadamente en occidente, el mismo. El entorno geográfico condiciona tu religión, forma de pensar, forma de actuar y tu propio futuro personal y laboral, es decir, tu manera de prosperar en la vida. Y todo ello a pesar de la supuesta “universalidad” de la comunicación actual. Pero, referidos a nuestra sociedad occidental, casi siempre tenemos una parcela de nuestra vida que podemos dirigir a nuestro antojo. Y ese antojo presupone una evolución “a mejor”, con unos parámetros de existencia que nos hagan la vida agradable a nosotros mismos y a los demás. Aún así, muchos se empecinan en sacar la idiotez, la ignorancia, la desidia, etc. que llevamos dentro y cultivarla.
Y para finalizar otra frase célebre, esta vez de Voltaire:
"La idiotez es una enfermedad extraordinaria; no es el enfermo el que sufre por ella sino los demás"