Archive for April, 2005
.No caben más tontos.
Acostumbrados a seguir el río de la vida muchas veces no nos damos cuenta del estancamiento que nos rodea. Nunca he querido ensuciar mi página ofreciendo mi modesta opinión acerca de políticos, famosos y demás gente conocida por su incompetencia o prepotencia. Creo en las personas cuando éstas NO anteponen su fama, su poder, su partido, sus creencias a las necesidades e intereses del resto de la humanidad. En la educación de los hijos existe un inmenso vacío por parte de los padres y de las madres que, aun teniendo poco tiempo, siguen creyendo en la a-u-t-o-educación de sus hijos por parte de no-se-qué "sabio" oculto en sus dormitorios y a los milagrosos esfuerzos de maestros y maestras en los colegios.
Tener hijos es muy, muy sencillo, lo hace cualquier animal; educarlos, en el respeto, conocimiento y solidaridad, sólo es patrimonio de los seres humanos. Es triste pensar en la evolución de una sociedad extraordinariamente volcada al consumismo innecesario, carente de ideales, atiborrada de contenidos vacíos, llena de centros comerciales, donde los triunfadores y triunfadoras son los que enseñan el ombligo (como mínimo), pegan una patada a un balón, cantan o venden su alma por un puesto político, todo sin esfuerzo. Afortunadamente existe un reducto no publicitado de personas, adultas y no tanto, que se parten el espinazo ayudando, educando, trabajando, viviendo como si la sociedad no fuera perfecta pero lo pareciera. Cito, aparecidos en un dominical, cinco consejos de "sabios" para seguir en la vida e inculcarlos en los más indefensos, en los niños y niñas:
Santiago Grisolía, medico y bioquímica, "…ilusión, perseverancia, constancia, en una sola palabra: Ilusión".
Josefina Aldecoa, escritora y pedagoga, "…que actúen noble y solidariamente; es necesario fomentar las actitudes nobles que son innatas en el ser humano. Estoy en contra de la competitividad que se les inculca desde niños".
Gabriel Jackson, historiador, hispanista y músico, "...compartir, tener alguna ocupación que les conduzca fuera de su ego, porque sin ello es muy difícil ser feliz y estar en paz".
Antonio Lamela, arquitecto, "…que sean auténticos y que investiguen, la sociedad reconoce el esfuerzo. Ah, y no dejen de viajar nunca".
Joaquín Barraquer, oftalmólogo, "…que traten a los demás con humanidad y cariño, que no sean agresivos y miren de frente; y que dialoguen y escuchen, siempre".
Enrique Miret Magdalena, químico y teólogo, "…que aprendan a pensar, y a sus educadores, que no les traten como almacenes de datos, sino como espíritus fundamentados en el razonamiento".
Como dijo en una ocasión un conocido escritor andaluz: "…en éste país no caben más tontos"; yo añado: "…y encima les damos cancha".
.Recreatio.
"CiteSeer - scientific literature digital library", buscador de textos científicos, buena ayuda para investigadores, algo complejo de utilizar.
"DoIS - Documents in Information Science", otro buscador científico, no tan completo como el CiteSeer pero ofrece algunos textos en español.
"E-Lis, E-prints in Library and Information Science", algo inferior al CiteSeer, pero otra buena ayuda.
"Diccionarios de variantes del español", útil página de enlaces sobre las diferentes formas del castellano en otras provincias y paises: jergas, argots, regionalistos…
"NASA World Wind", impresionante, increíble, éste programa gratuito te permite observar la geografía física de nuestro planeta con datos (imágenes) reales del Landsat y otros satélites. Se pueden realizar vuelos virtuales en 3 dimensiones alrededor de montañas, valles, cañones, ciudades…, aproximaciones sobre el pueblo de tus padres hasta ver las tierras de cultivo, recorridos sobre los diferentes paisajes de este hermoso planeta. Es una verdadera gozada enseñar geografía a los niños con este programa. La resolución conseguida en las ciudades de Estados Unidos llega al 1 m. El programa "pesa" unos 171 Mb. más un update de 6,3 Mb., pero merece la pena descargarlo. No describo más propiedades de éste fabuloso programa, probadlo por favor.
"Explore the abyss", página con fotografías impecables sobre los habitantes de las profundidades marinas, vida más alla de nuestras playas.
.Palabras atropelladas.
Almohada, Alhama, Alcanfor… siempre me han gustado las palabras que comienzan por la sílaba "al". Son, en su mayoría, de origen árabe, de raíces conquistadoras, de desiertos puros, de jaimas remotas, de aromas intensos, de olores excitantes. Alcántara, alhelí, alquimia… son palabras ligeras al nombrarlas, limpias en su entonación, puras de nacimiento; la lengua, cuando las trabaja, parece volar sobre el pequeño pero importante espacio interior de nuestra boca, subiendo hacia el paladar para, rápidamente, exhalar el aire mezclado con el sonido que apenas nos obliga a juntar los labios como en un continuado gesto de asombro. Altramuz, alhaja, algodón… hemos hecho bien en conservarlas, hemos hecho bien en no deteriorarlas; el lenguaje se compone de palabras que evolucionan en el tiempo y de palabras que recuerdan otros tiempos. Aquéllas cambian tanto que se diría tienen prisa por desaparecer. Estas, en cambio, nos mantienen sujetos a nuestro tiempo, como referencias vivas del lento transcurrir de la vida. Alcancía, alcora, albahaca… Intentemos por un momento recrearnos en la pronunciación de las palabras que usamos. Procuremos, con un pequeño esfuerzo, emplear acaso unas cuantas decenas de palabras más de nuestro diccionario que se sienten huérfanas de humanidad porque parecen patrimonio de bienhablados.
Hablamos atropelladamente, pisándonos la lengua, como si nos fueran a dar un premio imaginario por encadenar las palabras cuanto más rápido mejor. ¿De verdad toda palabra que sale de nuestra boca la creemos bien empleada?. Nos falta el ritmo de la comunicación que no es otro sino el que permite al hablante crear música con sus pensamientos y al oyente contagiarse de esa armonía de las palabras, el ritmo que consigue fundir ideas dispares sólo por el hecho de emplear palabras adecuadas… Confundimos la prisa con la vivacidad, la rapidez con la soltura o la verborrea con el ingenio.
Volvamos al colegio, cuando desconocíamos el significado de la palabra "prisa", estudiemos nuestro lenguaje, el significado de muchas palabras que, quizá, no habremos utilizado nunca y están deseosas de adornar con sentido una frase; las curvas de entonación que toda oración posee y que son culpables de la música de las palabras, los silencios usados con maestría… hasta las pausas obligadas para el sosiego verbal; todo aquello que una vez usamos bien… porque las neuronas las teníamos frescas y deseosas de colaborar con su dueño. Con el paso de los años despreciamos a esas neuronas sabias, las que se toman la vida como un enorme colegio con clases hasta el final de su existencia, y nos quedamos con las neuronas golfas, prácticas y útiles pero poco cultas y versadas. Preferimos la hamburguesa pegada con mostaza a un bollo carente de vergüenza, al bocadillo (que no bocata) de jamón bellotero con tomate huertano y aceite de almazara; la sesión de televisión privada o no con pizza geocéntrica y surtidor de bebida gaseosa, a la butaca de cine repleta de palomitas; lo rápido y servido en mano, a lo lento por cuidadoso y curioso.
El lenguaje tiene su propio ritmo y su propia vida, su contenido debe ser lo más rico posible en palabras, en entonación, en gestos, en sonidos, en guiños y en miradas. Todos sabemos recitar el abecedario en quince segundos, pero intenta hacerlo en sesenta segundos. Si consigue llegar a la letra "ñ" sin poner nervioso a su corazón o distraerse, es una persona afortunada dónde las haya. Quizá no tengamos tiempo para todo ello, pero ¿acaso nos quedan, miauuu, seis vidas más…?.
.Los nuevos barrios.
Hoy en día los responsables de urbanismo en los ayuntamientos tienden a promocionar la creación de inmensos barrios de trazado mas que discutible para el fomento de las relaciones humanas. Desarrollo atroz de ideas representadas como parapeto de especulación y vacías del necesario sentido humanista en las relaciones sociales de los vecinos de finca. Me refiero al urbanismo determinado por grandes bloques de vivienda de dudosa belleza, con piscina interior, sin terrazas ni patios, desprovistos de locales comerciales a pie de calle, con amplias y largas, larguísimas avenidas, anchas aceras, parques infantiles cercados por vallas de colores (para que los niños corran poco y no se escapen), toboganes de plásticos electrostáticos en exceso, arboles separados entre sí (que no bosques), isletas para las necesidades perrunas, bancos muy poco amigables, innumerables salidas de garajes… En fin, los bloques de viviendas construidos y por construir se conforman en islas cuyos habitantes apenas atisban el horizonte natural porque éste ya no existe en las ciudades.
A todo lo descrito se añade la proliferación casi indiscriminada de enormes centros comerciales con capacidad para abastecer zonas enteras de una ciudad en todos los sentidos: alimentación, ocio, cultura, deporte, vicio… Por no faltar, muchos de ellos integran en sus instalaciones pistas de esquí a pleno funcionamiento en la canícula veraniega, circuitos de karts, etc.
Yo, sinceramente, no envidio a los habitantes de éstos nuevos barrios. Prefiero los barrios de tiendas pequeñas, donde te conocen, donde te fían (!¡), donde te saludan por tu nombre, donde NOOOO tienes que coger el coche para comprar los churros del desayuno, donde puedes enviar a tu hijo pequeño a comprar el pan, el periódico o las obligadas chuches de los viernes, donde te cruzas con vecinos (deseados unos, no tanto otros); todo en tu barrio, con el contacto humano en plena efervescencia.
Los antiguos barrios, germen de las actuales ciudades, van dando paso a estos mosaicos casi perfectos de manzanas de casas en rutinaria formación con el automóvil tan necesario para la supervivencia de las familias como el frigorífico. Es triste pensar en la presunta adaptación que los urbanistas hacen, en "loor" del centro comercial como verdadero compendio del consumismo desmedido, al planificar y edificar las viviendas. Los nuevos barrios se conformar como estructuras en las que multitud de islas habitadas sin conexiones sociales entre si, tienen como plaza mayor de reunión un inmenso centro comercial.
Falta poco para crear burbujas de habitabilidad óptima, dónde la temperatura, la humedad y el ambiente sea regulado en condiciones óptimas tan rígidas que lamentaremos salir del propio centro ya sea verano o invierno. Incluso puedo imaginar completos ecosistemas de bosque o playa dentro de inmensas cúpulas al servicio de los domingueros dispuestos a recorrer un largo pasillo comercial, abrir una puerta, entrar en un bosque aséptico y pulcro cubierto por una cúpula de vidrio y metal y sentarse en la cuidada yerba a salvo de los molestos bichitos para dar buena cuenta de una hamburguesa prensada.
El futuro por venir a los urbanitas no es muy deseable. Estaremos, eso si, protegidos del frío y del calor, de la lluvia, del viento, la nieve, los bichos y la tierra… en definitiva, protegidos de la propia vida.
.Recreatio.
"World Press Photo", la necesaria web para atusar las conciencias. Fotografías impresionantes de hermanos y hermanas que sufren y mueren por la injusticia, el odio o la intolerancia.
"The Degree Confluence Project", interesante y curiosa web para los que posean un GPS. Nos muestra con todo lujo de detalles, los puntos exactos de intersección entre las líneas de longitud y latitud terrestre (números enteros). Aún queda mucho mundo por fichar, sino podéis comprobarlo en "The Degree Confluence project composite world map".
"Godchecker", para elegir un dios a medida, recomendable para personas inseguras y agnósticos gracias a Dios.
"How to make good coffee", ¡qué maravilla para los amantes del buen café (yo mismo)!. Prometo intentarlo en casa.
"Typorganism", creativo y original ejemplo del buen hacer de algunos webmaster.
.Notas sobre el alma de las medusas.
La realidad del ser humano es muy compleja y una característica esencial de su creciente dominio es precisamente su capacidad para subjetivizar situaciones de una forma inconsciente. ¿Un amanecer es bello?, para nosotros sí, pero para el resto de seres vivos no supone nada. El concepto de belleza, de amor, de justicia, de cualquiera de las virtudes o propiedades que atribuimos a las cosas, acciones o sentimientos humanos parecen ser exclusivas de nuestra especie, cualidades subjetivas que aplicamos y desarrollamos a lo largo de nuestra vida.
La soledad cosmológica del ser humano no le habilita para creerse el "rey de la creación" y con más motivo cuando apenas ha salido del portal de su casa terrestre y desconoce si está o no sólo. Presuponer el estado de "soledad" sin apenas equilibrar la balanza no debe ser bueno. Cierto es que no existen pruebas de la existencia de vida extraterrestre pero tampoco existen en contra. Tampoco debe ser bueno creernos desvalidos huérfanos de hermanos estelares, solos en un frío universo cuando, como bien dices más adelante, el ser humano tiene una capacidad cada vez mayor de influir en su destino y en su entorno, de controlar su propia evolución y obviar la soledad de especie. Las creencias humanas pueden resultar difusas y reducidas a nuestro planeta por no poder compararlas con otras creencias fuera de nuestro planeta y esa "soledad" constitutiva es el germen del nacimiento del hecho religioso. Una ventaja decisiva que poseemos sobre las cosas que nos rodean se resume en la "portabilidad" de las creencias, de la fe, del sentimiento religioso. Las montañas existen en otros planetas, pero las creencias las portan los seres humanos allá dónde vayan.
Cada vez la naturaleza parece tener menos "poder" de cambio sobre el devenir físico y mental del ser humano. Controlamos nuestro destino a una velocidad pasmosa pero ¿no puede entrar en los propios planes de la evolución esta característica del sapiens?. No creo en la evolución como un ente con aspiraciones materiales, la evolución es una "fuerza" o principio natural impuesto a todo sistema material, vivo o no, y ensaya continuamente cambios con mayor o menor éxito. La historia puede no estar tan dirigida por nosotros como creemos y permanecer expuesta a un "azar controlado".
Nunca se debería aplicar un sentido reduccionista a la realidad del ser humano. Los aspectos simplistas tienden a reducir en exceso conceptos muy importantes; confunden las verdades que sabemos. La sencillez trazada por procesos llevados a cabo en la evolución mental y espiritual del ser humano para, a partir de ellos, crear la realidad tan compleja y, cada vez, más completa del pensamiento humano. Así como las grandes construcciones se componen de infinidad de ladrillos, los pequeños logros conseguidos por el hombre agrupados a lo largo de su existencia como integrantes de sociedades, pueden explicar un poco de la grandeza del pensamiento humano, por variado y complejo que éste sea.
El alma (me sigue pareciendo una antigua pero bonita palabra) surge con el ser humano, quizá se encontrase como un embrión en aquellos primitivos "Homo" para evolucionar con él; se modifica, se amplia, se perfecciona conforme existen vínculos entre individuos diferentes, conforme las relaciones se tornan más y más complejas. Hace mucho tiempo leí un artículo en un Investigación y Ciencia que relacionaba la creciente complejidad de los sistemas orgánicos con la aparición de la inteligencia y, finalmente, con una especie de "alma" o creencia inmaterial. ¿Qué punto de verdad puede tener?. Las conexiones neuronales, las sinapsis, son necesarias para el correcto desarrollo cerebral. Un recién nacido, aislado toda su vida, desprovisto de estímulos, de relaciones con sus semejantes, de intercambio de información, al cabo de los años, ¿tiene alma?.
Toda la existencia del ser humano descansa en el bien porque le sirve de protección, de defensa frente al neutro sentido de la naturaleza, tan mal asimilado por nosotros. La naturaleza no es buena mi mala, los hechos que en ella ocurren los clasificamos en sentimientos y emociones porque poseemos la capacidad de discernir, definir actitudes y separar conceptos tan intrínsecamente unidos como el bien y el mal; uno sin el otro no existe para nosotros. Si una leona atrapa una cría de gacela por el cuello y la desangra hasta su muerte para luego comérsela tranquilamente, para nosotros puede suponer un hecho salvaje, poco civilizado, esa leona necesita alimento pero la forma de obtenerlo es cruel… para nuestro punto de vista. Sin embargo colgar de las patas a decenas de cerdos, aplicarles descargas eléctricas para matarles y que nos sirvan de alimento o diseccionar cráneos de monos vivos para probar nuevos medicamentos lo consideramos necesario y consecuencia del progreso. La diferencia entre la leona y el matarife se sustenta en la capacidad de éste para hacer el bien, para ayudar a los demás de una forma consciente, cosa que a la leona le trae sin cuidado. Buscamos pretextos, incluso disculpas, para realizar de manera sofisticada y legal, acciones que los propios animales ni siquiera consideran como tales. Tendemos a humanizar toda acción por buena o mala que sea, llegamos a matar de forma legal en una especie de acuerdo mutuo algo hipócrita. Pero es cierto que la cualidad que nos diferencia de la leona pasa por tener esa impronta en el "corazón" para hacer del "bien" la razón de ser de nuestra especie y, de paso, intentar huir del sufrimiento.
La naturaleza "per se" no es ni hermosa ni fea, nosotros creamos estos adjetivos para describir procesos mentales en los que imágenes concretas nos agradan o no, se ajustan a unos patrones mentales determinados por la cultura, la tradición, etc. De todas formas, los sentimientos humanos se encargan de perdonar diarreas, barrigas, calvas, granos, etc. y hacernos partícipes de bellezas más interiores.