Archive for October, 2004
.Los elementos de la vida.
“Los zampillos volvían a ocasionar serias preocupaciones entre los habitantes del pueblo. No era la primera vez que tenían que recurrir a esparcir fanfurcios de todos los tamaños para apaciguar los ánimos y evitar así accidentes. De todas formas los eminentes mostrencos civiles actuaron con rapidez, al menos a la hora de aparecer ante los chinforrios destacados de la comarca que no habían perdido ningún simploncio en desplazarse para comprobar lo escachifollado del asunto. Al burruñoar el día, los zampillos tuvieron la osadía de peregilarse entre las calles más angostas del pueblo con el único fin de escogurciarse juntos, como en una manifestación de amor comunal. Saltaron las bolisas de uno al otro extremo de la localidad y sus habitantes, ávidos de ababolarse ante cualquier manifestación cultural, eligieron como acicate cinfollinar todo comentario contrario a la acción tomada por los bollullos venidos para la ocasión. Golosinándose por el tiempo perdido, el sopaboncios de turno, con permiso de la autoridad, tuvo a bien escribir una rebotilla para quejarse del poco caso que le hacían los gordiflis del permanganasterio, los cuales bolingueaban continuamente las propiedades melondriadas por herencias familiares. ¡Afortunadamente todo mandrulio vuelve a su cauce!”.
Si han entendido algo, enhorabuena, yo no, disponen de un privilegiado cerebro. Y por extraño que parezca muchas veces no sabemos que decimos realmente a nuestros semejantes. Empezamos a lanzar palabras unas detrás de otras, enlazadas con un pobre vocabulario de “vales”, “ques”, “sabes”, “oseas” y demás insulsas coletillas. Y vuelta a empezar, las palabras nos surgen de la garganta como las burbujas groseras de un barato cava. Es preferible permanecer callados, ser someros en el habla cuando no tenemos nada importante o desconocido que contar, ninguna idea sobre la que sepamos algo nuevo. Confundir comunicación con verborrea resulta ser un ejercicio común en nuestra especie, única en emplear un complejo sistema de comunicación hablado y escrito. La comunicación resulta de un ejercicio de intercambio de ideas, conceptos, opiniones y, algunas veces, palabras quizá poco enriquecedoras: en aquellos momentos “tontos” en los que tenemos la obligación de romper el silencio ante la presencia de otros (en un ascensor, con el conserje, la espera en el médico, dentro de un taxi…) con banalidades lingüísticas que facilitan las relaciones sociales aunque sólo sea fugazmente.
Con todo ello la parquedad en las palabras no es lo que yo imploro, sino la sabia elección de aquéllas y el buen uso de su combinación en oraciones inteligibles. Creo preferible el aburrimiento comunicativo por el escaso y muy poco atrayente contenido de la comunicación (véase los momentos “tontos”) antes de la atropellada repetición de hechos y sucesos en un bucle continuo; es decir, a lo llano, las personas que para contarte el encuentro con un antiguo amigo aluden al elevado precio de las acelgas pasando por las interminables obras callejeras, continuando por la aconsejada lectura del último libro de moda para acabar hablando del juanete tan menudo pero tan doloroso. Muchas veces nos convertimos en breves diccionarios y expertos trilladores de los significados; nos dedicamos a repetir con insaciable hambre comunicativo palabras y palabras que, en conjunto, hacen de nuestro lenguaje un soso y triste café americano en vez del ilustrado y alegre “expresso” italiano. Las palabras son la base de nuestra comunicación; su correcto uso y variada combinación nos ha convertido en animales inteligentes (!¿?¡), en escultores de nuestra existencia. La riqueza de contenido y de formas en cualquier aspecto de la vida es un hecho diferencial de la naturaleza evolutiva de cualquier sociedad civilizada. La monotonía comunicativa conduce a un estancamiento que, por simple comparación con los contenidos aportados, pudre lentamente cualquier signo de vitalidad. Cuesta un poco, pero es muy gratificante comunicarse, conversar, dialogar empleando con cuidada sabiduría el correcto significado de las palabras, sin repetirse, y sobre todo escuchar, escuchar al hablante tanto como queremos que nos escuchen a nosotros.
A veces las palabras sólo ocupan aire…
.Recreatio.
“El tanga de Mercedes“, bajan los exóticos y excitantes tangas, suben las provocadoras e insinuantes bragas y unos han encontrado un destino muy original para los escuetos triángulos.
“Industorius Clock“, estupendo ejemplo de sencillez y originalidad.
“PhotoGenic Mask“, quizá atractivas, quizá obedientes, quizá limpias, todas por encargo, curiosidad y miedo.
“Todd’s Atomic Homepage“, en la Red se encuentra de todo…
“Donald´s tree family“, en alemán, pero es el auténtico árbol genealógico del pato Donald; ¿tenéis algún antepasado reconocible?.
“Today´s front pages“, las portadas diarias de 345 periódicos del mundo, buena web para entender que existen otros paises con sus problemas y alegrías cotidianas.