Archive for the ‘Sentido común’ Category

.Hermosa, grácil, fastuosa.

 

1263294423210           Plena primavera, las mujeres despiertan sus cuerpos del letargo invernal del hemisferio norte y, claro, uno no es de piedra. Tengo la inmensa fortuna de compartir mi vida y mis defectos con una encantadora chica, mi chica, mi compañera. Y tengo la suerte de estar rodeado de mujeres (familiares solo familiares y amigas solo amigas) encantadoras. Pero uno es humano… y hombre… y sensible… y curioso.
         

          Mi cuñado me comentó en una ocasión: "…no hay nada en el universo más hermoso que una mujer hermosa…", cierto, por lo menos en nuestro hermoso planeta. La evolución natural nos ha transformado en seres muy pero que muy agradables a la vista y el posterior desarrollo de los sentimientos y de la inteligencia nos coloca en un muy buen puesto evolutivo en comparación con otras especies animales (a pesar de los infiernos que podemos generar).
         

          Porque al fin y al cabo seguimos siendo animales, y eso se nota en nuestras primeras y primarias reacciones. Nosotros, los hombres, actuamos siempre condicionados por nuestra naturaleza (las mujeres tienen reacciones más controladas y elaboradas).

         

          El primer impulso del hombre al ver una mujer atractiva pasa por la sexualidad inmediata, el roce y apretujón instantáneo; puede ser un impulso que dure milésimas de segundo antes que la cultura, la educación y sentido común entren en acción y detengan este arrebato animal.
No es una visión simplista, el primer impacto es sensorial, la vista y el olfato en menor medida nos proporcionan un poderosísima caudal de información que nuestro cerebro procesa tal y como la evolución nos ha programado.

         

          Es así, lo primero que atrae es el cuerpo, sus formas completas, sus movimientos sin pausa racional y eso las mujeres lo conocen perfectamente. Ningún hombre, por muy recta que presuma  ser su conducta, recibe un primer impulso diferente a esto. Y quién piense lo contrario no es muy sincero. No me imagino a un chico acercándose a una chica que le atrae desplegando armas de cortejo diferentes a las físicas: "me ha deslumbrado tu cociente intelectual", "creo que he encontrado el verdadero bosón de Higgs", ¿estudias o trabajas?, "me gustaría aumentar tu entropía", "¿has leído “El tratado de la desesperación” de Kierkegaard?"… nooooooooo, así no empieza nadie en su sano juicio.

         

          Y es que, siguiendo en un plano puramente físico, las mujeres (en eso estará de acuerdo mi cuñado citado antes) tienen unas zonas de intenso contenido sensual afueraparte de connotaciones sexuales posteriores, de bigotes furtivos y photoshop´s aplicados. La sensualidad tiene un fuerte componente cultural y resulta infinitamente más sugerente y erótica que el simple revolcón animalillo.

“El insinuante y evocador azarbe del pecho, el sugerente canal que asoma tras la frontera del pantalón, la suave parte inferior del lóbulo de la oreja y el terso y cálido cuello, los labios dejando entrever la albura de los dientes y los ojos como poderosas armas de seducción. Las curvas de compleja representación matemática de la cintura, la cadera, el pecho, el hombro o las mejillas, muy diferentes a elipses o cicloides de difícil contenido erótico; ninguna curva matemática se adapta a las curvas naturales que las mujeres exhiben, complejas e insinuantes, alienantes de pensamientos inocentes…”   

 

          La mujer tiene la capacidad de crear vida lo que la equipara con los dioses, esa vida que Lynn Margulis definió como "…una gran trampa lingüística, que se utiliza como si fuera un nombre, pero sería más adecuado considerarla como un verbo.”

 

          Este post va subiendo de tono, es inevitable y si algún mortal lector se considera turbado o incómodo, es el momento de dejarlo aquí.

 

          Existen un firmamento de mujeres con encanto, con "charm", nos rodean y circulan por nuestros pequeños espacios vitales. Yo, con permiso de mi chica, con la que he pactado amarla, y ella ha aceptado hasta que mi universo se acabe, tengo la libertad, como ella, de admirar primero lo físico, lo material, que lo trascendental vendrá después.

 

          Uno se aturde y contempla con fascinación, cuatro mujeres:

 

          katewinsl (3)

 

 

Kate Winslet, británica y refinada,

 

 

 

 

         

 

 

 

 charlize

 

Charlize Theron, africana y elegante,

 

 

 

 

 

 

         

 

 

 rachel 

 

 

 

 

Rachel Weisz, universal y exquisita,

 

 

 

 

 

 

 

 

           eva-mendes  

 

 

 

 

Eva Mendes, latina y sensual,

 

 

 

 

 

 

 

          Creo que fue Baudelaire quien deslizó en un texto el sublime y fugaz paso de su amante, la joven mulata Jeanne Duval, con estas hermosas palabras:

          "Belle, mince, passa, avec fastueuse simplicité, noble et humaine. Dans ses yeux germe la douceur qui fascine et le plaisir. Dont le regard m´a fait soudainement reanaître, ¿ne te verrai-je plus que dans l´éternité?

          “Hermosa, grácil, pasó, con fastuosa sencillez, noble y humana. En sus ojos brota la dulzura que hechiza y el placer. Cuya mirada hace renacer…

¿Nunca más te veré, salvo en la eternidad?…”

 

          !!! Guaaaaaaauuuuuuuu ¡¡¡

 

          Y uno puede llegar a creer en la inmunidad de la belleza, su eternidad e inmortalidad. Pero no, todo lo material, lo palpable, es caduco y efímero en nuestra existencia; nos despedimos de la vida ocultando entre madera, metal o fuego el rostro tétrico de una muerte prendida en nuestra materia. Sólo las mejores cualidades humanas, aquéllas no palpables pero sí sensibles, aquellas heredadas por nuestros supervivientes, aquéllas que influyen benévolamente en los demás, se perpetúan, al heredarlas la humanidad. Seamos generosos, la belleza se sublima en mis recuerdos al querer buscarla entre el resto de mujeres que día a día contemplo y encontrarla, por fin, en mi compañera, en mi chica.

 

          Cuando en el magnífico libro de Umberto Eco, "El nombre de la rosa", el franciscano Guillermo de Baskerville intentaba aplacar los calores juveniles de su buen discípulo Adso de Melk al descubrir éste el cuerpo intensamente sensual de una pobre campesina, lo conseguía no sin antes emplear toda su inteligencia para, al final, reconocer el poderoso influjo de las mujeres:

 

"…que pacífica sería la vida sin amor, Adso, que segura y tranquila…

! y que insulsa, pobre y vacía ¡"

.Derechos fundamentales en internet.

Me sumo a los blogs que republican hoy el manifiesto conjunto del pasado mes de diciembre ante lo extremadamente grave que nos parecía y nos parece esto, y animamos a todo el mundo a hacer lo mismo:

Eneko/20minutos.es

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

También está disponible en inglés, francés, portugués brasileiro, sueco y catalán, gallego, asturiano, aragonés, euskera.

.Calentorros.

arbol-thumb           La verdad es que uno siente un considerable hartazgo por la cantidad de ignorancia científica que existe; aunque sería mejor definir esa falta de información científica veraz como desconocimiento científico, por aquello de guardar la educación hacia el prójimo. Toda la inmensa maraña de conocimiento que ofrecen periodistas y políticos de lengua rápida se podría meter en la gran olla que estamos creando y que “mola” llamar “una políticamente correcta cultura” (¡cómo odio ésta expresión!). Aquí cabe todo lo imaginable: desde los epilépticos saltos de niñatos raperos con pantalones “cagados” hasta lo guay que resulta probar un preservativo sabor natillas con tu chico/chica/perro/perra pasando por los programas de televisión con enorme audiencia que ensalzan las virtudes de machos chulos y hembras deslenguadas. Todo se considera cultura y todo se asume como válido, útil o provechoso para el desarrollo cerebral y el cachondeo personal.

          La cultura (popular) demuestra tener inmensas tierras pantanosas dónde uno puede caer y hundirse en el más profundo abismo de falso conocimiento. Y existen muchos ejemplos que atribuyen a la cultura un halo de verosimilitud elevando dicho concepto sobre la realidad. Por ejemplo, la cultura (popular) siempre evita tener plantas en las habitaciones de enfermos o parturientas porque “las plantas por la noche pueden dejar sin oxígeno y llena de 0=C=0 (CO2) la habitación”… ¿y el acompañante que se queda a dormir con el enfermo qué inhala y que expulsa sino?.

          Una de las cosas que más me puede molestar es que se hable sin tener información sobre un tema concreto; y más si uno define una postura de actuación frente a determinado acto tomando como referencia las opiniones de su religión, partido político o bendita suegra sin haber siquiera probado el “caramelo”.

          Y todo este rollo viene al caso del recurrente temor al cambio climático, expresión que estálightning2-thumb dando mucho juego entre tantos y tantos desinformados. Confunden tiempo meteorológico o atmosférico (para Calentamiento Global) con clima (para Cambio Climático) y se afirman en la participación directa de la actividad humana en dicho cambio cuando no existen pruebas concluyentes al respecto. No se sabe con certeza si existe un verdadero cambio en el clima del planeta o es un hecho puntual en nuestro ridículo recorrido temporal como especie en la Tierra a pesar de la insistencia de los medios de comunicación en exponer noticias de catástrofes climáticas y ninguna noticia de la evolución real del clima en los biomas terrestres. En el estupendo blog de Antón Uriarte, co2, se pueden ver equilibrados análisis entre lo que los medios nos ofrecen y la realidad de los datos.

          Luego, junto a medios y políticos interesados, se encuentran las organizaciones y grupos medioambientales convertidos en máquinas de proposiciones ecológicas que no eco-lógicas. Hay que poner de moda el biodiesel, bien, pero nadie está publicitando los importantes inconvenientes de su producción y consumo. Hay que promover el uso de las bombillas de bajo consumo, bien, pero nadie informa de la existencia de mercurio en su interior (cuidado si se rompe tempglobal19962009 una), de cómo se deben reciclar, del verdadero coste medioambiental de su fabricación (llevan un circuito electrónico), de los ciclos de encendido y apagado (están creadas para permanecer largo tiempo encendidas y no para el uso normal en habitaciones diferentes al salón de una casa), de las interferencias en redes WiFi, etc. Se ha aumentado de forma exponencial el reciclado de papel/plásticos/vidrio y otros productos generados por el consumo masivo, bien, pero a cambio cada vez existen más y más productos con un excesivo “packaging”: más y más cajas, envases y envoltorios adornando y protegiendo en exceso bienes de consumo. Se enseña a reciclar pero NO se enseña primero a reducir y luego a reutilizar. Los coches son cada vez más grandes y no existe una verdadera conciencia de transporte compartido, la sustitución de bombillas incandescentes por bombillas de bajo consumo y led ha propiciado un incremento masivo de su utilización incluso a plena luz del día, los gadgets tecnológicos no se reparan, se sustituyen completamente por nuevos aparatos generando una inmensa cantidad de basura tecnológica, se crean cada vez más campos de golf y praderas de césped en zonas semi-áridas regados, eso si, con agua reciclada (se podría utilizar en otros menesteres), cada vez más piscinas unifamiliares, cada vez más aire acondicionado… no soportamos el calor del verano y el frío del invierno.

           Aparecen dudas sobre el verdadero propósito de los directivos de IPCC y sus mesiánicos seguidores (Al “millionaire” Gore y compañía) en muchas informaciones: el escándalo del cambio climático, spinning the climate, Porqué nuestra energía sostenible es insostenible, como funciona en sistema eléctrico español, por ejemplo. Biodiesel, bombillas de bajo consumo, reciclaje, etc, todo bien y necesario pero cada vez se parece esto más a un efecto directo de la  Paradoja de Jevons, sin duda.

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          Como dijo una vez el maestro YODA a pequeños padawans:

"Perdido un planeta el Maestro Obi-Wan ha, qué embarazoso".

.¿Crisis?.

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          Me he resistido a hablar al respecto de algo tan evidente hace cuatro o cinco años para personas tan legas en temas económicos como yo pero (quizá, solo quizá) con algo de sentido común. Pero la tentación puede más que la modestia. Comentando entonces con familiares y amigos la situación económica de mi país, muy poquitos coincidían conmigo, allá por los felices años 2002 y 2003, en la inmensa mentira sobre la que se sustentan las finanzas y la economía. Veía con incredulidad como las constructoras, inmobiliarias y resto de empresas relacionadas, no paraban de destruir suelo público y construir viviendas en su inmensa mayoría privadas (con muy dudoso gusto estético, añado). Y yo, inocente, siempre comentaba: ¿hay tantos potenciales compradores/arrendadores para llenar acaso la mitad de los inmuebles construidos…?. ¡Hombre, la mejor inversión es "el ladrillo"!, no lo dudes, nunca puede bajar el precio de los inmuebles, los pisos se revalorizan….

         

          Afuera aparte, veía, con más incredulidad, como las entidades financieras desarrollaban productos con nombres muy exóticos pero sin un real soporte físico monetario, desplazando inmensas cantidades de efectivo de unos a otros productos y dejando tras de sí unos vacíos monetarios imposibles de soportar en caso de crisis. El complicado mundo financiero tenía entonces visos de cojear por necrosis galopante. La inmensa red de productos financieros se ha sustentado en una especie de puente colgante… de un sólo pilar. Si los inversores no se lanzan a recuperar beneficios de forma acelerada la "res" financiera funciona; pero el mercado está tan poco vigilado por los estados, tan controlado por los grandes bancos y tan escasamente respaldado por dinero "físico" que, ante una crisis, las fichas caen una tras otra. Mi abuelo siempre decía tener un "calcetín" para emergencias, no se fiaba de los bancos; el dinero físico metido en ese "calcetín" es dinero REAL y UTILIZABLE de inmediato, el resto no deja de ser una imagen virtual sometida a enormes riesgos a la hora de un retirada masiva de capitales porque en su gran mayoría es dinero ficticio soportado por documentos.

         

          Mis abuelos y mis padres vivieron en una crisis permanente y, por eso mismo, no eran conscientes de ello o lo disimulaban muy bien. Se levantaban a las 6 de la mañana los 7 días de la semana, no existía la Seguridad Social ni había prestación por desempleo o subsidio. ¿Vacaciones?, ¿cines?, ¿restaurantes de autor?, ¿tiendas?, ¿centros comerciales?, ¿230 canales de tv?, ¿internet?, ¿móviles?, ¿colchón de "viscolástica"?, ¿pañales?, ¿toallitas húmedas?, ¿DVD?, ¿El Corte Inglés?, ¿actividades extraescolares?, ¿piso con garaje y trastero?, ¿casita en la playa o en la montaña?, ¿esquiar, golf, baile, clases de informática, taichí, yoga?, ¿cruceros, turismo rural?, ¿chalet adosado con piscina?, ¿coches? (Perdón, cochazos). Aunque hacían auténticos malabarismos para llegar a fin de mes, siempre tenías un plato de sopa caliente y una tortilla para comer.

         

          Yo he puesto a trabajar mis recuerdos y, sin temor a quejarme, intento comparar infancia con la infancia de mis hijos. Mis botas duraban mucho más que ahora (o eso es lo que nos parecía) y, en muchas ocasiones, se compraban con dos o tres números de más; la ropa se cuidaba para que los hermanos pequeños pudiesen utilizarla; el domingo se constituía en un auténtico día de fiesta: uno se vestía algo mejor, uno comía algo mejor, en familia o con el resto de la familia; tus padres te daban (a veces) una pequeña propina (que esperabas durante toda la semana con ilusión) y que gastabas comprándote una Mirinda, pastillas de leche de burra, toffes, regaliz "de verdad" o chicles Bazooka. Si habías ahorrado lo suficiente, adquirías un tebeo de treinta páginas que releías una y otra vez hasta el próximo ahorro. La esporádica visita al cine se convertía en un acontecimiento y uno disfrutaba del espectáculo. Los libros se transformaban en sabios consejeros, aguerridos aventureros o cultos narradores. Las redes sociales se forjaban en la calle o en el patio del colegio mirándonos a los ojos, no a la pantalla. La inmensa falta de recursos se suplía con una inmensa imaginación. En fin, no pretendo presumir de una época ya superada, pero existen valores muy necesarios hoy en día que entonces abundaban.

         

          Lo triste es que ya no existen ideales y, si los hay, están escondidos en las mentes de unas pocas personas y no en la inmensa masa humana. Los ideales presumen de tener una pátina de recurso de pretéritas épocas con el único fin de crear revoluciones pero tienen un contenido de rebelión, de protesta, de azuzamiento de egoísmos asentados en los dirigentes políticos actuales. El exceso es tan malo como la precariedad, pero la inexistencia de ideas y, sobre todo, el vacio de contenidos humanos nos está empezando a pasar factura. Los políticos actuales (no todos, pero casi) o bien son inútiles (malo) o aficionados (malo) o malvados (malo) o corruptos (malo). Antes, por lo menos, cuando un cargo político pifiaba una asunto importante, dimitía ipso facto… y mucho tiempo antes, terminaban suicidándose, !qué tiempos aquellos¡.

         

          Y nadie se inmuta, se protesta pero no existe una revolución social, una protesta no solo por el engaño asumido por todos sino por la carencia de soluciones efectivas para el resto de la humanidad. Nos conformamos con vegetar en una sociedad occidental cada vez más compleja y destinada a aislar al individuo en pos del beneficio del total comunitario. Y mientras que en otros países siguen muriendo como moscas seres humanos, aquí nos sobresalta en extremo no podernos comprar el último modelo de Audi o el plasma de 42", porque "estamos en crisis".

 

empatia           Y lo peor de todo esto, la sociedad donde vivo parece anestesiada por la información manipulada en unos casos y desviada a asuntos banales en otros: series de televisión, deportes, concursos y sucesos copan más del 80% de la información en televisiones y periódicos. Nadie mueve un dedo más que para salvar nuestros propios intereses y nuestra cómoda forma de vida… mirando desde la distancia la otra realidad; las fronteras ejercen de eficaz filtro ante las desgracias ajenas y los "mas media" se encargan de suavizar las conciencias pretendiendo ocultar la cercanía de la desgracia. Ya no existen revoluciones, no existen revolucionarios, tan solo un puñado de personas anónimas que ofrecen sus vidas ayudando a los demás… Solidaridad, generosidad, colaboración, valores humanos… empatía.

 

          "Hay otros mundos, pero están en este…", cuando Paul Éluard dejó escrita esta frase estaba pensando en otra cosa, pero creo muy sensato aplicarla frente al enorme desconocimiento e ignorancia, acaso egocentrismo, que padecemos frente al resto de la humanidad.

         

          Hoy nuestros hijos vivirán más tiempo que nosotros, espero que la anestesia no les afecte.

.Felicidades Antonio.

viejo           ¡¡¡Hombre, 48 años recién cumplidos!!!. Y pienso: el vaso está medio lleno o medio vacío, estoy en el verano de mi juventud o en el otoño de mi madurez, ¿tengo que cambiar mis camisas por chalecos o por camisetas?, la gente me debe mirar con ojos ojos (no libidinosos por cierto) cuando voy por la calle. Ya el propio número (48) es bien feo el desgraciado… No he notado cambio alguno al mirarme en el espejo, en serio; esperaba ver más arrugas, sentir agujetas, dolores, contemplar canas, manchas en las manos… pero no, nada de eso, es un alivio.

          Busco el botón "restart system" o "hard reset" y no lo encuentro; pulso otras partes de mi cuerpo con resultados cuando menos agradables, otro alivio. Alegre por haber llegado a ésta edad y pensativo porque, como dijo mi médico, "ahora debes preocuparte por cuidar tu cuerpo para el resto de tu vida…" !!!ufff, el resto de mi vida¡¡¡ ; ¿debo sumar años o restarlos?.

          Pero después del inicial susto viene la inicial calma de saberse con experiencia, con años vividos a tope…, con tantas historias vividas como para aburrir a una momia…, con esa pose de "yapuedodarconsejosyseramejorqueportubienlosatiendas". Pero tampoco cuela, no me veo diferente, acaso algo más atractivo (de ombligo para arriba) seguro, con una estupenda familia y con más ganas de aprender y curiosear la vida.

          Y me entero, de repente, que el verdadero nombre de Fred Astaire es Frederick Austerlitz, que las magníficas y auténticas mujeres con alcohol como Ava Gardner escasean y han dejado paso a esperpentos drogatas que huelen mal y sientan peor, que los pocos científicos que en el mundo han sido dejan paso a escribientes por permiso editorial, que los humildes pero decisivos pensadores se dejan amilanar por jovencitos que a los 22 años ya escriben sus áridas e insulsas biografías, que en ocasiones veo políticos…, que las religiones ayudan pero provocan muchos, muchos muertos; que cada vez menos personas han visto un amanecer; que confundimos el estilo con la mojigatería, la imagen con el contenido, la ñoñez con el estilo; que el esfuerzo se penaliza y el pasotismo se premia; que "¡vale, tío!"…

          Y no creo sentirme atrasado en el tiempo, conozco la internet como la palma de mi mano, me relaciono con muchos tipos de personas (pocas), seres humanos (algunos) y primates (la mayoría), leo todo aquello que cae en mis manos, ya sea "La estructura político-estratégica de los EEUU en el lejano oriente" o el reportaje del nuevo look de Charlize Theron (¡qué mujer!) en la entrega de los Golden Awards. Como de todo, sin remilgos. Me encanta escuchar a Duffy, Springsteen, Bach o Angelo Branduardi. Me veo películas de todos los estilos y épocas. Más bienCharlize creo que la sociedad actual se reduce a los centros comerciales, los partidos de fútbol o las atiborradas playas. Se premia y valora más las voces potentes y similares que las voces rotas cargadas de razón y sentimiento, un tío pegando patadas a una pelota que una chica "perdiendo" su tiempo en un observatorio astronómico, un doctorado en concurso televisivo que un artesano de la madera o un chaval que aprueba por la cara a un chico que mancha su cara en países lejanos o habitaciones cercanas.

          Pero soy positivo porque la mayoría de mis conocidos no pertenecen a las "élites" anteriormente mencionadas. Bien. Contento me tengo. Y contento me dejo mirar en mi particular espejo, ombligo de vicios y virtudes que todos deberíamos airear y limpiar de cuando en cuando.

          Ah, no me deis consejos, gracias.

.De las sentencias juiciosas.

          Solo quiero “copy&paste” el juicioso (nunca mejor expresado) y lleno de sentido común “Decálogo para formar un delincuente” que el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, ha publicado en su libro ‘Reflexiones de un juez de menores’ de editorial Dauro; conocido por sus sentencias tan educativas y ejemplarizantes y una visión humanista y razonada de la justicia impartida sobre los jóvenes que nos rodean. Dice así:

 

1: Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2: No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3: Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas
4: No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5: Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6: Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7: Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8: Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10: Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo. 

 

          Ironía y sentido común a raudales; da gusto saber que aún existen personas así en esta sociedad tan pacata, insensible, vacía y grosera que nos ha tocado vivir.

.El ombligo ajeno.

        El otro día no tuve más remedio que comprar latas y briks en uno de tantos hipermercados que orbitan alrededor de las grandes ciudades. Yo soy un entusiasta de los mercados tradicionales, llenos de aromas, voces, colores, variedad, gritos, empujones, texturas, sonrisas, vida al fin y al cabo; dónde debes pedir el turno (la vez) entablando una conversación con la señora o señor precedente, dónde el comerciante saluda y dialoga y, si eres habitual, pregunta por tus semejantes, confías en él, solucionas los problemas del mundo y te llevas a casa buenas viandas.

        En los hipermercados he intentado oler (imposible con tanto plástico), pedir la vez a un turnomatic (no me contestó), preguntar por la familia a la berenjena de turno (ni caso), pedir consejo a un boquerón (no se movió)… decepcionado y triste sólo pude atrapar las obedientes latas de atún, tomate frito y maíz dulce y los sufridos (por abollados) briks de leche desnatada. El resto de viandas no enlatadas yacían tristes en enormes cajas soportadas por horribles palés: amontonadas manzanas, asustadas zanahorias o arrugados tomates. Y digo esto porque fresco, lo que se dice fresco, no pude encontrar nada. La carne y el pescado están muertos, como siempre que los compramos, pero allí parecían haber sufrido más de lo normal. Debo ser un bicho raro.

        Decidí recorrer el resto de las estanterías desarrollando una maniobra envolvente de aproximación, esto es, zigzaguear por los pasillos intentando dominar la tendenciosa tendencia de los carritos a girar hacia dónde les plazca a los directivos de la empresa alimentaria. Cómo ya conocía de visitas anteriores la inmensa variedad de productos repetidos que nuestra sociedad del bienestar nos ofrece, decidí fijarme en las personas dispersas por los pasillos. Poco tardé en despertar del letargo inducido por la monótona música. No fue susto, pero si sobresalto, escuchar con calidad de CD la palabra "MÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁmaaaa". Penosa deformación de una bella palabra; ¿cómo puede ser que sólo cambiando el acento se pueda cometer tanto daño?. Giré la cabeza esperando un nuevo embate lingüístico… y así fue: "MÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁmaaaa". Este fue peor aún, más sílabas acentuadas y 20 decibelios más alto. Todo ello salía de la pequeña y mal desarrollada boca de un chaval de unos 11 ó 12 años y 60 ó 70 kilos de peso (lo juro). El niño arrastraba una cohorte familiar exclusivamente compuesta por mujeres (madre, 2 tías, 2 amigas y su hermana, creo) dispuestas a satisfacer los placeres culinarios del orondo chaval. Para colmo, el carrito que empujaban sin ninguna elegancia contenía productos que prefiero no describir por respeto al buen gusto. Pero aquí no termina todo, veo a lo lejos un hombre joven corriendo con un bebé de pocos meses cogido en uno de sus brazos; en el otro llevaba la caja de un lector DVD. La caja del aparato apenas se movía pero temía que la cabeza del bebé pudiera desprenderse en cualquier momento, y todo porque buscaba una caja libre como un desesperado. Afortunadamente el bebé debía tener experiencia.

        Aún resonando en mi cabeza los terribles sonidos escupidos por el chaval y su cohorte y el escalofriante balanceo del bebé, intento llegar a una caja vacía de personas. Sin tener tiempo para reaccionar, dos señoras mayorcitas, de peluquería reciente y perfume hiriente, atraviesan en diagonal mi ruta hacia dicha caja y se cuelan sin previo aviso. Uno, bien educado, se calla por fuera… pero por dentro repasé la parte salvaje y barriobajera que todos tenemos. Observando la parsimonia con que las señoras de domingo atrasado sacaban de su carro unas compresas (¿¿??), las pastas de té baratas y un "Palo Cortado" de 15º, intenté distraerme buscando más fauna y flora. No resultó difícil.

        Dos cajas a mi derecha, cuatro macarrillas se aprovisionaban de cerveza, pizzas congeladas y música bacaladera; sé que uno de ellos era chica por el pecho; aunque no puedo asegurar si provenía de ellos, lo cierto es que un desagradable olor a "nomeheduchadoencuatrodias" vino de esa dirección. Y las señoras de domingo, por fin, pagando su compra: eso sí raspando de sus monederos toda la calderilla posible… tranquilidad ante todo. Contento porque ya me tocaba pasar mi compra (y podría ver pronto a mi familia), sentí un golpe en el talón de mi pié izquierdo. Giré mi cabeza y me encontré con un niño de unos puñeteros ocho añitos jugando a chocar. Le miré fijamente intentando disuadirle de otro embate o, mejor, avisando gestualmente a sus padres de la gamberrada del nene… nada, ni caso, los padres de chalet adosado con dos hijos de su madre iban a los suyo. Por tres veces el niño me golpeó en el mismo sitio y fue entonces cuando el padre, ejerciendo su autoridad, pronunció las palabras: "tatequieto Charly". Lo juro.

        Conseguir atravesar la caja después de pagar mi compra sin más sobresaltos, deseando abrazar a mis hijos y acurrucarme en el regazo de mi chica. Mi vista siguió recorriendo la línea de cajas observando, por última vez, al resto de "esa" humanidad. Prefiero no seguir describiendo aquello criticable pero me di cuenta que, de todos los grupos-familias-amigos dispersos por el hipermercado, los únicos que NO habían amargado mi esperanza en el género humano eran de "importación", esto es una tranquila familia de ecuatorianos con dos hijos, una señora musulmana con su hija y con su pañuelo en la cabeza y tres obreros marroquíes hablando en voz baja.

        No sé, no sé, nos tendríamos que mirar cuan sucio tenemos nuestro ombligo.

.Palabras atropelladas.

walkingman         Almohada, Alhama, Alcanfor… siempre me han gustado las palabras que comienzan por la sílaba "al". Son, en su mayoría, de origen árabe, de raíces conquistadoras, de desiertos puros, de jaimas remotas, de aromas intensos, de olores excitantes. Alcántara, alhelí, alquimia… son palabras ligeras al nombrarlas, limpias en su entonación, puras de nacimiento; la lengua, cuando las trabaja, parece volar sobre el pequeño pero importante espacio interior de nuestra boca, subiendo hacia el paladar para, rápidamente, exhalar el aire mezclado con el sonido que apenas nos obliga a juntar los labios como en un continuado gesto de asombro. Altramuz, alhaja, algodón… hemos hecho bien en conservarlas, hemos hecho bien en no deteriorarlas; el lenguaje se compone de palabras que evolucionan en el tiempo y de palabras que recuerdan otros tiempos. Aquéllas cambian tanto que se diría tienen prisa por desaparecer. Estas, en cambio, nos mantienen sujetos a nuestro tiempo, como referencias vivas del lento transcurrir de la vida. Alcancía, alcora, albahaca… Intentemos por un momento recrearnos en la pronunciación de las palabras que usamos. Procuremos, con un pequeño esfuerzo, emplear acaso unas cuantas decenas de palabras más de nuestro diccionario que se sienten huérfanas de humanidad porque parecen patrimonio de bienhablados.

        Hablamos atropelladamente, pisándonos la lengua, como si nos fueran a dar un premio imaginario por encadenar las palabras cuanto más rápido mejor.  ¿De verdad toda palabra que sale de nuestra boca la creemos bien empleada?. Nos falta el ritmo de la comunicación que no es otro sino el que permite al hablante crear música con sus pensamientos y al oyente contagiarse de esa armonía de las palabras, el ritmo que consigue fundir ideas dispares sólo por el hecho de emplear palabras adecuadas… Confundimos la prisa con la vivacidad, la rapidez con la soltura o la verborrea con el ingenio.

        Volvamos al colegio, cuando desconocíamos el significado de la palabra "prisa", estudiemos nuestro lenguaje, el significado de muchas palabras que, quizá, no habremos utilizado nunca y están deseosas de adornar con sentido una frase; las curvas de entonación que toda oración posee y que son culpables de la música de las palabras, los silencios usados con maestría… hasta las pausas obligadas para el sosiego verbal; todo aquello que una vez usamos bien… porque las neuronas las teníamos frescas y deseosas de colaborar con su dueño. Con el paso de los años despreciamos a esas neuronas sabias, las que se toman la vida como un enorme colegio con clases hasta el final de su existencia, y nos quedamos con las neuronas golfas, prácticas y útiles pero poco cultas y versadas. Preferimos la hamburguesa pegada con mostaza a un bollo carente de vergüenza, al bocadillo (que no bocata) de jamón bellotero con tomate huertano y aceite de almazara; la sesión de televisión privada o no con pizza geocéntrica y surtidor de bebida gaseosa, a la butaca de cine repleta de palomitas; lo rápido y servido en mano, a lo lento por cuidadoso y curioso.

        El lenguaje tiene su propio ritmo y su propia vida, su contenido debe ser lo más rico posible en palabras, en entonación, en gestos, en sonidos, en guiños y en miradas. Todos sabemos recitar el abecedario en quince segundos, pero intenta hacerlo en sesenta segundos. Si consigue llegar a la letra "ñ" sin poner nervioso a su corazón o distraerse, es una persona afortunada dónde las haya. Quizá no tengamos tiempo para todo ello, pero ¿acaso nos quedan, miauuu, seis vidas más…?.

.Los elementos de la vida.

        “Los zampillos volvían a ocasionar serias preocupaciones entre los habitantes del pueblo. No era la primera vez que tenían que recurrir a esparcir fanfurcios de todos los tamaños para apaciguar los ánimos y evitar así accidentes. De todas formas los eminentes mostrencos civiles actuaron con rapidez, al menos a la hora de aparecer ante los chinforrios destacados de la comarca que no habían perdido ningún simploncio en desplazarse para comprobar lo escachifollado del asunto. Al burruñoar el día, los zampillos tuvieron la osadía de peregilarse entre las calles más angostas del pueblo con el único fin de escogurciarse juntos, como en una manifestación de amor comunal. Saltaron las bolisas de uno al otro extremo de la localidad y sus habitantes, ávidos de ababolarse ante cualquier manifestación cultural, eligieron como acicate cinfollinar todo comentario contrario a la acción tomada por los bollullos venidos para la ocasión. Golosinándose por el tiempo perdido, el sopaboncios de turno, con permiso de la autoridad, tuvo a bien escribir  una rebotilla para quejarse del poco caso que le hacían los gordiflis del permanganasterio, los cuales bolingueaban continuamente las propiedades melondriadas por herencias familiares. ¡Afortunadamente todo mandrulio vuelve a su cauce!”.

        Si han entendido algo, enhorabuena, yo no, disponen de un privilegiado cerebro. Y por extraño que parezca muchas veces no sabemos que decimos realmente a nuestros semejantes. Empezamos a lanzar palabras unas detrás de otras, enlazadas con un pobre vocabulario de “vales”, “ques”, “sabes”, “oseas” y demás insulsas coletillas. Y vuelta a empezar, las palabras nos surgen de la garganta como las burbujas groseras de un barato cava. Es preferible permanecer callados, ser someros en el habla cuando no tenemos nada importante o desconocido que contar, ninguna idea sobre la que sepamos algo nuevo. Confundir comunicación con verborrea resulta ser un ejercicio común en nuestra especie, única en emplear un complejo sistema de comunicación hablado y escrito. La comunicación resulta de un ejercicio de intercambio de ideas, conceptos, opiniones y, algunas veces, palabras quizá poco enriquecedoras: en aquellos momentos “tontos” en los que tenemos la obligación de romper el silencio ante la presencia de otros (en un ascensor, con el conserje, la espera en el médico, dentro de un taxi…) con banalidades lingüísticas que facilitan las relaciones sociales aunque sólo sea fugazmente.

        Con todo ello la parquedad en las palabras no es lo que yo imploro, sino la sabia elección de aquéllas y el buen uso de su combinación en oraciones inteligibles. Creo preferible el aburrimiento comunicativo por el escaso y muy poco atrayente contenido de la comunicación (véase los momentos “tontos”) antes de la atropellada repetición de hechos y sucesos en un bucle continuo; es decir, a lo llano, las personas que para contarte el encuentro con un antiguo amigo aluden al elevado precio de las acelgas pasando por las interminables obras callejeras, continuando por la aconsejada lectura del último libro de moda para acabar hablando del juanete tan menudo pero tan doloroso. Muchas veces nos convertimos en breves diccionarios y expertos trilladores de los significados; nos dedicamos a repetir con insaciable hambre comunicativo palabras y palabras que, en conjunto, hacen de nuestro lenguaje un soso y triste café americano en vez del ilustrado y alegre “expresso” italiano. Las palabras son la base de nuestra comunicación; su correcto uso y variada combinación nos ha convertido en animales inteligentes (!¿?¡), en escultores de nuestra existencia. La riqueza de contenido y de formas en cualquier aspecto de la vida es un hecho diferencial de la naturaleza evolutiva de cualquier sociedad civilizada. La monotonía comunicativa conduce a un estancamiento que, por simple comparación con los contenidos aportados, pudre lentamente cualquier signo de vitalidad. Cuesta un poco, pero es muy gratificante comunicarse, conversar, dialogar empleando con cuidada sabiduría el correcto significado de las palabras, sin repetirse, y sobre todo escuchar, escuchar al hablante tanto como queremos que nos escuchen a nosotros.

        A veces las palabras sólo ocupan aire…

.Esperanza.

        Desde el otro lado de la muerte, desde la vida, intento dirigir la mirada, intento despertar de un mal sueño.Me despierto, bebo café amargo, me lavo con piedras, me peino con clavos.
Desde el horror de la sangre salpicada, roja para todos, caliente en los vivos, quiero pensar en la verdadera naturaleza de estos individuos. No son seres humanos, ni tan siquiera animales, ni simples piedras. Masa, sólo masa de carne coordinada por nervios y músculos y, lo peor, instruida para el mal. Porque ni la inteligencia ni la cultura son garantía de respeto y tolerancia, sólo una educación en los derechos humanos, lejos de religiones, ideas políticas o sociales, nos puede salvar del verdadero infierno.
        Por las mujeres y hombres, chicos y chicas, niñas y niños, nonatos sin derecho a la vida, es obligatorio marcar a fuego su recuerdo, nunca cansarnos de su memoria, hermanos anónimos, de muchas tierras lejanas pero miradas próximas, hermanos, por siempre hermanos, de sangre, de vida, de esperanza. Y no sólo víctimas próximas, sino lejanas en la distancia, porque cada vez que respiramos otro ser humano deja de hacerlo.esperanza2
        La vida es sagrada, por encima de ella en un orden natural inmutable sólo existe la muerte. Nada, ni la libertad, ni las ideas, ni los deseos, puede anteponerse al derecho a la vida, al principio básico de nuestro existencia. Desde ese respeto a la vida podremos luego construir el resto de los derechos básicos. Pero el sol volverá a salir para todos los vivos. Nunca olvidemos las miradas congeladas en el tiempo de aquéllos que encontraron en su camino la muerte adelantada, la peor de las muertes.
        Somos cerebro, corazón y voluntad. Pocas veces coinciden en sus quehaceres: cuando lo que pensamos, lo que sentimos o lo que hacemos coinciden, aflora lo mejor del ser humano. Y si bien no es una constante en nuestras vidas, existen momentos quizás fugaces, dónde el ser humano reluce más que el propio Sol, derrochando solidaridad, ayuda, respeto, amor… humanidad en definitiva.